Falungong, ¿religión, secta o culto?

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Thomas Heberer 1 2

Este estudio aborda los contenidos ideológicos y el trasfondo social de Falungong, una secta oprimida y perseguida por el Estado chino desde hace varios años. El estudio no se centra en las violaciones de los derechos humanos y la tortura de los adeptos de la secta, sino que trata de identificar el carácter y rasgos de Falungong. Por ello, sobre todo analiza las enseñanzas de Li Hongzhi, su fundador y maestro. Además, sectas como Falungong y su opresión deben comprenderse desde una perspectiva histórica, pues siempre se oprimieron la religión y los movimientos religiosos en el caso que retaran al Estado. Los problemas que surgieron durante los procesos de modernización y cambio social y la reacción de partes de población (es decir, un renacimiento religioso) se debe considerar dentro del contexto de los últimos años.

1. Introducción

Este estudio no trata de la persecución, la opresión y las sin duda violaciones de los derechos humanos a que están expuestos los seguidores de Falungong en China y que debemos condenar con dureza. Con su chocante artículo en el semanal Die Zeit, Georg Blume evidenció una vez más lo que significa ser perseguido en China (1). La actual aportación es ante todo un análisis desde la perspectiva de las ciencias sociales de la ideología del fundador de la secta en la que se fundamenta Falungong. Consideramos necesario tal análisis, pues sin él no se podría entender este movimiento y su significado.

A principios del año 2001, seguidores del Falungong en Alemania enviaron cartas a personas de ciencias y de distinción con el “ruego de defender la nominación de Li Hongzhi, el fundador de Falungong, por el premio Nobel de la paz del 2012. Según este escrito, el Falungong era un “movimiento espiritual de meditación” que se ha comprometido con la divulgación de la “verdad, la misericordia y la indulgencia”.

Efectivamente es cierto que la influencia de Falungong también ha aumentado considerablemente en Occidente. Un indicio importante de ello es el creciente número de páginas web de grupos de seguidores europeos y norteamericanos. De ahí que Falungong no sea meramente un asunto interior chino, sino crecientemente un asunto internacional. Asimismo la persecución de Falungong ya fue motivo de polémicas entre los Gobiernos estadounidense y chino, y en febrero de 2001, el ministro de AA.EE. holandés Van Aartsen canceló en el último segundo una visita oficial a China, ya que habían surgido discrepancias entre ambos países a raíz de un encuentro previsto de la embajadora neerlandesa de derechos humanos, Renee Jones-Bos, y representantes del movimiento Falungong.

Por los medios de comunicación tenemos mucho conocimiento de la persecución que sufre Falungong en China, pero poco se sabe de la cosmovisión de esta comunidad. A partir de ahora la queremos calificar de “comunidad de salvación” y no como “secta” por dos motivos: en primer lugar, el término “secta” está estrechamente relacionado con los análisis de las iglesias cristianas y religiones con minorías disidentes, de modo que en la historia de la religión esté relacionado puramente con la Iglesia y tenga una connotación más bien negativa; en segundo lugar, en el caso de Falungong se trata de una doctrina sincrética que evidentemente tiene poco que ver con una religión. El mismo fundador no lo llama una religión, sino un “método de cultivación”, incluso cuando en Falungong se asocian elementos religiosos con elementos de la historia de las ideas de las “escuelas Qigong” (como lo explicaremos más adelante). En este estudio se entiende la religión en el sentido de Durkheim como una cosa funcional y no determinado en su esencia por la trascendencia o la existencia de instituciones eclesiales:

“Su objetivo principal no es proporcionar a las personas una representación del mundo físico… sobre todo es un sistema de conceptos que ayuda a las personas a interpretar la sociedad de la que forman parte, y las oscuras y estrechas relaciones que mantienen con ella” (2).

Esta definición tiene la ventaja que comprende el factor de lo religioso menos desde la perspectiva occidental y que al mismo tiempo mantiene el espacio relativamente abierto para valorar los movimientos religiosos.

Asimismo, el movimiento Falungong se adapta al término sociológico de “culto”, pues el término “culto” se refiere a un grupo religioso o parecido, libremente estructurado, al que no se afilia formalmente. La pertenencia se define primariamente mediante ciertas visiones y prácticas. Los contenidos religiosos suelen ser sincréticos, esotéricos e individualistas. Los cultos se suelen desarrollar en torno a un líder carismático y además admiten relaciones con otras comunidades religiosas.

La prohibición provocó protestas multitudinarias en muchas regiones. El poder estatal respondió con la detención de miles de activistas y manifestantes. Mediante una campaña política a escala nacional intentó demostrar el carácter destructivo y supersticioso del movimiento y trató de destapar partidarios organizados. No obstante, hasta la fecha no se ha logrado derrotar al movimiento. A pesar de la represión siempre volvían a reunirse grupos de seguidores en la plaza Tiananmen, el centro simbólico del poder político situado en el corazón de Pekín, para protestar contra la prohibición y la persecución. Después que el 1 de enero de 2001 centenares de seguidores se manifestaran en la plaza de Tiananmen, el 23 de enero, días antes del Año Nuevo chino, cinco seguidores se intentaron prenderse fuego a sí mismos. Pudo ser provocado por el mensaje de año nuevo de Li Hongzhi que dijo que ya no se podía tolerar más la actuación de los “seres malos” y que se debían adoptar diferentes medidas que iban más allá de la indulgencia y la paciencia. (4)

El órgano del partido Renmin Ribao (Diario del Pueblo) y otros órganos de prensa chinos informaron que los supervivientes declararon que se les había asegurado que mediante la auto-incineración entrarían directamente al “paraíso”. (5) Bien es cierto que en un posicionamiento en Nueva York, el movimiento rechazó que se hubiera tratado de seguidores del movimiento, puesto que el asesinato y el suicidio iban en contra de la doctrina de Li Hongzhi. Sin embargo, no cabe duda que las cinco personas protestaran contra la persecución del movimiento. (6)

No obstante, fueron justamente la magnitud de las acciones y la sorpresa inicial de las fuerzas de seguridad en la primavera de 1999 que dentro del mando político reforzaron la impresión de que se trataba de un movimiento con una buena y rigurosa organización y que se había desarrollado a una organización masiva y combativa sin ser advertido por las fuerzas de seguridad estatales. Según sus propias indicaciones, en 1999 el movimiento tendría unos 70 millones de miembros sólo en China; según los datos oficiales del Gobierno chino rondan los dos millones de seguidores. Cifras exactas no hay. La diferencia entre los datos podría deberse al hecho de que hay que distinguir entre el núcleo rígidamente organizado y los participantes ocasionales de los cursos Qigong de Falungong.

Afirman que se trata de un movimiento apolítico […] pero la movilización de sus seguidores […] para lograr la nominación de Li Hongzhi para el Nobel de la paz […] debe considerarse como una actuación política

Se supone que el movimiento estaba organizado en células de diez personas cada una que no conocían a los miembros de otras células. Entre los seguidores también había un gran número de funcionarios, oficiales, profesores, médicos así como personas de todas las capas de la sociedad (mayoritariamente urbanas), entre los cuales se encuentran sobretodo muchos mayores y muchas mujeres. Es cierto que Falungong afirma una y otra vez que se trata de un movimiento apolítico. No obstante, la movilización de los seguidores para protestas organizadas se debe considerar una manifestación de actuación política como lo era la movilización activa para lograr la nominación de Li Hongzhi para el premio Nobel de la paz o las manifestaciones para lograr una condena de China por las violaciones de los derechos humanos ante una sesión de la Comisión de Derechos Humanos de las O.N.U. en Ginebra.

3. ¿Qué es Falungong?

Falungong (o Falun Dafa) es un movimiento surgido probablemente en 1992 que se compone de elementos budistas, daoistas y animistas-chamanísticos de la religión popular china. En principio, se apoya en dos elementos: 1.- el Qigong, una mezcla de terapia o técnica de respiración y una forma de meditación con objetivos profilácticos o terapéuticos que tiene sus raíces en las ideas sagradas tradicionales. Así, desde hace siglos a Qigong se le atribuye especiales efectos terapéuticos y otros poderes; (7) así como 2.- los aspectos religiosos basados en la doctrina de Li Hongzhi, consistente en elementos de las religiones arriba mencionadas enriquecidos con ideas propias (8).

La denominación del movimiento es un compuesto de Falun (Rueda de Dharma (9) o Rueda de los Mandamientos) y Qigong. En eso, debemos acentuar que en lo que sigue no se trata de una valoración de Qigong, practicado por muchos millones de personas en el mundo y al que se atribuye una función de fortalecimiento físico, sino de la explicación y el análisis de la ideología que construyó Li Hongzhi en torno del Qigong de Falun.

El “Maestro Li” reduce la causa fundamental de todo mal en primer lugar a la distancia de las personas de sus dioses y su religión:

“La desilusión [por la “conducta ilegitima de los religiosos”, nota del autor] ha originado que cada vez más gente deja de creer en las religiones. Al final, la gente ha perdido totalmente su confianza en los dioses de modo que sean capaces de cometer todos los actos malos sin escrúpulo alguno. Hoy en día están totalmente alienados y se han convertido en personas con una gran naturaleza demoníaca, por tanto todos los dioses han perdido la confianza en la humanidad. Ésta es la causa principal por el que las personas ya no se preocupan de los demás.”

Li Hongzhi parte de la idea que la civilización humana ya fue disuelta en 81 ocasiones y que cada vez fue reconstruida por pocos supervivientes. (11) Seres “extraterrestres” infiltrados en la humanidad terrícola desempeñaron en estas situaciones un papel importante, sostiene Li. Descendían de otros planetas e intentaban corromper la humanidad. Ellos habían traído la moderna tecnología (aviones, ordenadores) y la ciencia moderna de modo que la humanidad creyera cada vez en la ciencia y la técnica y espiritualmente llegara a estar bajo el control de los extraterrestres. El objetivo final de los extraterrestres es ocupar la posición de la humanidad. Este objetivo lo lograrían mediante la clonación de personas y la sustitución paulatina de los humanos por extraterrestres. (12) La gente debe prepararse a esta situación. Por eso, el deber de las personas es “cultivarse” mediante el Qigong. Esta cultivación se basa, especialmente a niveles básicos, en el cambio de estado físico a fin de superar enfermedades y lograr una buena salud. A un nivel superior se cultivará el cuerpo material de la persona y también “su cuerpo en otros espacios”. (13) Sin embargo, antes de nada se debe poner “en orden el cuerpo”, a continuación el Maestro introduce una “rueda de los mandamientos” y “mecanismos energéticos” a los seguidores como una base para conseguir la “energía de cultivación”. Al cabo de numerosas fases de cultivación, se encuentra la inmunidad de enfermedad, vejez y muerte. El que ha sido “cultivado” de este modo alcanzará aún en vida la “iluminación” y con ello “un cuerpo inmortal”. (14) Por último, la cultivación tiene por objetivo que los mejores seguidores esquivan otro fin del mundo.

Li se atribuye poderes y propiedades sobrenaturales: por ejemplo, según dice, está en contacto continuo con todos los dioses de cosmos. (15) Y sólo él puede colocar el Falun (rueda de mandamientos) y los mecanismos de energía; él dispone de los Fashen (cuerpos de mandamientos) que protegen a los demás. Además, puede abrir el “ojo celeste” de los humanos, que posibilita la vista de hechos muy alejados. También insiste en que posee capacidades sobrenaturales: volar o atravesar muros.

Qué es lo que logra el Qigong en su opinión:

“Sobre la cabeza se forma una columna Gong. La altura de la columna Gong determina la altura del Gongli (energía de cultivación). La columna Gong se encuentra en un espacio relativamente oculto de modo que apenas sea visible para las personas corrientes.” (16)

Li Hongzhi parte de la idea que la civilización ya fue disuelta en 81 ocasiones […] seres extraterrestres infiltrados […] desempeñaron […] un papel importante

Al mismo tiempo existen informaciones de experiencias milagrosas de seguidores a quienes supuestamente la rueda de Falun (“rueda de mandamientos”) les salvó la vida. Para poner un ejemplo: en una ciudad del nordeste de China una vez un tubo de cuatro metros de largo y 3,3 centímetros de grueso cayó de un bloque de pisos derecho hacia la cabeza de un seguidor de Falungong. Cuando este alzó la mirada hacia el cielo, vio sobre su cabeza la rueda Falun que desvió el tubo. Al fin y al cabo, el Maestro es el protector “Todas estas cosas las procuro yo, Li Hongzhi”), pues él dispone de aquellos cuerpos de mandamiento “que os protegen”. (17) Pues, ¿qué son esos “cuerpos de mandamiento”?

“El falun [la rueda de mandamiento”] es un cuerpo inteligente giratorio hecho de sustancias con una energía superior. El falun, que he colocado en las vísceras de mis seguidores gira sin cesar 24 horas al día (él que se cultive realmente, lea mis libros, mire mis cintas de video con la explicación del mandamiento, escuche los casetes con la explicación del mandamiento o que practique los ejercicios de cultivación junto con otros seguidores, puede obtener un falun)” (18)

Al mismo tiempo se puede lograr mediante el Qigong la capacidad de “transformar un objeto existente el espacio material en otro objeto”. Asimismo, el Qigong permite la adquisición de capacidades sobrenaturales (traslucir el cuerpo humano, mirar a través de muros, hacer desmoronar bloques de pisos, vislumbrar cosas que están a mil kilómetros de distancia, y pronosticar el futuro) y: “Un maestro de Qigong sólo tiene que cerrar los ojos y pasear la mirada para ver con nitidez los órganos del paciente”. (19) Además, sus seguidores pueden hacerse con “idiomas cósmicos”. Éstas las son enviadas por seres vivientes de otros universos (como los extraterrestres):

“Las personas cuyas columnas celestes estén abiertas a un nivel superior, pueden percibir claramente que diagonalmente sobre la cabeza del locutor se encuentra un ser viviente que habla a través de su boca.” (20)

Falungong protege contra los animales que “se pegan al cuerpo de las personas”, guía a los seguidores para alcanzar un “cuerpo inmortal”, para alargar la vida y para retrasar el proceso de envejecimiento. La persona “seguirá siendo joven siempre”. En la cultivación, todas las moléculas de las células se llenan de una sustancia con energía superior. Aunque por eso, la ordenación de los átomos no cambiará, la energía que está dentro de ellos sí cambia.

“Por eso, desde ese momento dicha persona ya no puede envejecerse, sus células no morirán. De esta forma siempre seguirá joven.” (21).

Asimismo, nunca más “se enfermará”. Y:

“Cuando uno va alcanzando un nivel muy elevado en la cultivación de Falun Gong, en su cuerpo entero aparecerán ‘yinghai’ (niños pequeños)”.

La causa fundamental de enfermedades radica en “un ser viviente inteligente que se encuentra en otro espacio”. Este ser viviente es “muy espantoso”. La curación mediante el Falungong se dirige directamente a estos seres vivientes, para allanar la causa fundamental de la enfermedad. (22) La curación consiste en la supresión del estado de poseído, es decir, rituales específicos de purificación y expulsión de los espíritus inferiores. En la página web ”Diálogo con el tiempo” hasta se sostiene que las personas practicantes de la “cultivación de Falungong” pueden llegar a convertirse en dioses. (23) Sin embargo, quien renuncia de la “cultivación” y consiguientemente a la pertenencia al movimiento, pierde dicha protección en el mismo instante:

“Cuando él [el adepto, nota del autor] renuncia de la cultivación a medio camino, por supuesto le abandonará mi cuerpo de mandamientos. (24)

Conceptos animistas, el hecho de considerar objetos inorgánicos como seres vivos (“en cuanto salgas por la puerta te saludarán las piedras, los muros, los árboles, etc.; en cualquier objeto existe un ser viviente”), se mezclan con conceptos morales tradicionales como la exigencia de la abstinencia del alcohol, el sexo extramatrimonial y los juegos del azar, así como las advertencias contra la homosexualidad o el “demonio sexual” inmoral en forma de “un hombre o una mujer guapa”. (25) Semejantes conceptos morales también se explican como una expresión del hecho de que en la situación actual de falta de orientación moral se haya agravado hasta culminar en una crisis de identidad de la sociedad y en una búsqueda de una nueva pauta de valores (o bien, un regreso a las pautas tradicionales).

Como hemos expuesto anteriormente, en su mensaje de año nuevo de 2001, Li Hongzhi hizo hincapié en un cambio de la actuación de sus seguidores, aunque luego se adaptó la interpretación de este mensaje a fin de no sufrir pérdidas de simpatía a escala internacional. Por ejemplo, en el mensaje considera las actuaciones contra Falungong en China como la influencia del “Mal”, mientras que la doctrina en general defiende la tolerancia y el perdón. No obstante, un adepto activo en los EE.UU. afirma en una página de Internet de Falungong que es intolerable la “existencia de seres malignos” que dañen al Falungong.

“Cuando los seres malignos sabotean todo lo que vive y estropean el “dafa”, es absolutamente correcto que todos los practicantes del dafa… aparezcan en la Tierra en forma del Fa de los dioses protectores”, para defender este Fa. (26) En la misma línea se expresa otra aportación de una página web: “Muchos discípulos ya han detectado las grandes transformaciones de los cuerpos celestes. Seguro que paralelamente algo cambiará en la Tierra… el fin del Mal en la Tierra continúa avecinándose. Esa es la voluntad del Cielo que no se deja influir por los seres malignos, que odian el dafa.” (27)

Otras declaraciones que no dejan lugar a dudas tratan de los guardianes de los campos de reeducación al que se envían muchos de los seguidores: son “reencarnaciones de espíritus inferiores del infierno”. (28) De ahí que la mayor actividad del “Mal” exija cada vez más medidas activas para ser combatida.Se esgrimen las capacidades y conocimientos particulares de los seguidores para motivar su unicidad y su separación de los demás (“No podemos mezclarnos con la gente normal” (29)).

De este modo se pretende reforzar la conciencia de grupo y se fomenta la identidad y la coherencia de los miembros. Se aplica una distinción entre los grupos ‘nosotros’ y ‘ellos’ en combinación con una conciencia sectaria, lo que recuerda a un sistema cerrado de elegidos. Según el análisis del antropólogo social W.E. Mühlmann, tales sistemas ante todo están asociados a los “inicios dulces” xxx en los que se prometen tolerancia, amor, hermandad y paz para todos. La experiencia demuestra que esto rápidamente se transforma en lo contrario; entonces lo único que sigue importante es el propio grupo y se presenta a los supuestos enemigos como demonios. (30)

En último lugar, las estructuras de pertenencia se entienden como una jerarquía. Li Hongzhi como el señor protector se encuentra en la cima, los seguidores están subdivididos en grupos de diferentes niveles de cultivación. A cada nivel corresponden diferentes capacidades. Con mayores capacidades aumenta el nivel de poder sobre las personas y el entorno. Ya que los no iniciados no disponen de dichos poderes y facultades, ni tampoco pueden conocer el carácter del mundo, Falungong transmite una sensación de conocimiento universal colectivo a través de la función protectora del “Maestro” y los poderes y la consiguiente autoridad colectiva que éste supuestamente adquirió. Dicha autoridad no sólo se expresa en las relaciones con el exterior, sino también en la vida interior, entendido como la conciencia de la fuerza interior y el potencial interior.

4. El carácter de la comunidad de salvación

Falungong no es una religión, sino más bien una especie de sucedáneo de religión. Se le puede calificar de movimiento de revitalización. Esta clase de movimientos surge en el transcurso de transformaciones sociales, actualmente también en los procesos de modernización y los procesos relacionados con cambios sociales, experiencias de una amenaza social así como una desorientación personal extrema. Esos movimientos se esfuerzan para restablecer el ordenamiento tradicional o bien implantar un nuevo ordenamiento a fin de equilibrar la inestabilidad y la injusticia económica provocada por el cambio.

En este sentido, la cosmovisión de Li Hongzhi se aproxima a lo que el científico político Eric Voegelin una vez definió como “movimientos gnósticos”, que se caracterizan por el descontento con su situación de vida apoyado en la creencia de que todos los abusos se reducen a la mala organización del mundo y que es posible salvarse de estos abusos. Según esta creencia, la salvación puede ser ocasionada por las personas, si un profeta desarrolla la receta correspondiente y anuncia sus conocimientos redentores a la humanidad. (31) En el caso de Falungong, la religiosidad no se sustenta en la trascendencia y la salvación divinas, sino en la conciencia de las personas y su control espiritual interior. Mediante elementos religiosos se crea una base que deba estabilizar la comunidad y cree el fundamento para un concepto común de ordenamiento y autoridad.

Fundamentalmente se puede clasificar a Falungong como una de las llamadas nuevas religiones que se distinguen de los movimientos sociales en cuanto a los valores trascendentales. A diferencia de las religiones tradicionales, promete vías más cortas, sencillas y rápidas para resolver todos los males; presenta un elitismo espiritual (los seguidores se consideran una elite religiosa) y – particularmente importante para China – ofrece una alternativa aparentemente apolítica a la “política” actual. Movimientos de este tipo se encuentran sobre todo en países en vías de desarrollo, pero también existen en países desarrollados. En los primeros también se utilizan términos como movimientos milenaristas y mesiánicos para calificarlos. Todos estos movimientos, que se distinguen por las expectativas y los objetivos vinculados a la idea de una salvación definitiva, completa e inmediata, consiguen movilizar a una parte considerable de la población. Aunque la ideología de Li Hongzhi aún es relativamente nueva, por lo que sus rasgos de contenido todavía son muy esquemáticos y generales, ya se reconocen los conceptos fundamentales de la liberación y salvación totales, el concepto de un YO perfecto en un espacio perfecto, así como el concepto de que a la fase de Salvación le precederá un tiempo de injusticia, persecución y tribulaciones. Se persigue una situación de independencia del sistema existente, cuyo rechazo se manifiesta de igual forma en el rechazo de la “medicina Occidental” y la vuelta a la medicina china tradicional (por ejemplo, la negativa a tratarse con medicamentos, ya que éstos provocan un debilitamiento de las fuerzas corporales positivos). (32)

Así Falungong se clasifica como uno de los movimientos que en los tiempos modernos actúan en el transcurso de procesos de modernización caracterizados por profundas transformaciones sociales. En principio, esta clase de movimientos pretende recuperar pautas de conducta y creencias que son o que se consideran tradicionales. Parten de categorías de pensamiento y conceptos religiosos tradicionales (la inmortalidad como el ideal del daoismo y del budismo Zen, el qigong como un supuesto potencial para el desarrollo de facultades sobrenaturales, el efecto destructivo de espíritus malignos y demonios en la religión popular); a partir de esta base se cambian o mejoran las actuales condiciones de vida integrando contenidos religiosos como una ideología de apoyo. Una condición básica para tales movimientos es la aparición de un profeta que lleve los conflictos sociales hacia el terreno religioso y que ofrezca esperanzas de felicidad. Al igual que sucede en el caso de Falungong, estos movimientos suelen ser dirigidos por un líder carismático que pretende disponer de poderes sobrenaturales. Los seguidores suelen ser personas que se sienten perjudicados socialmente por el cambio.

En principio actúan apolíticamente: la aparición de estos movimientos suele ser una manifestación de una crisis vital y autoritaria a consecuencia de un proceso de modernización. La comunidad de salvación ofrece posibilidades de identificación emocionales y psíquicas, contribuye a la reducción del sentimiento de frustración y el descontento, y de esta forma actúa como un estabilizador para los adeptos. Por eso, desempeña una función social específica:

“Sirve como un grupo de referencia ‘disidente’ en el que individuo puede adquirir un cierto estatus y prestigio y donde se valoran sus talentos y capacidades según pautas más favorables que en el resto de la sociedad. El movimiento cambia todo el contexto de sus ambiciones, pues recompensa propiedades que valoran de una forma totalmente diferente en el mundo exterior; proporciona amparo personal en una comunidad estable y afectivamente unida y da a los adeptos que se le asocian y adoptan su cosmovisión un derecho legítimo a la asistencia y presencia divina. La seguridad emocional proporcionada por la orientación espiritual y la cohesión colectiva, es de tal importancia para los adeptos que la doctrina del movimiento necesariamente es una verdad objetiva.” (33)

Por analogía, Falungong aspira a la restauración de prácticas y costumbres religiosas largamente oprimidas así como a la armonía individual y social. Contiene elementos milenaristas, de acuerdo con la definición del milenarismo de Mühlmann como “una disposición colectiva de ruptura para alcanzar o materializar una ansiada situación paradisíaca de felicidad en la tierra.” (34) Se sugiere una liberación del sufrimiento propio de la condición humana (enfermedad, envejecimiento, preocupaciones y muerte), la adquisición de poderes sobrenaturales, la felicidad humana y una vida armoniosa. Se promete a los seguidores un paraíso terrenal. La resistencia y la destrucción del Mal crean las condiciones necesarias para alcanzar un estado de paz bienaventurada.

Como ya explicamos anteriormente, a los seguidores que ya hayan avanzado bastante en la práctica y la “cultivación” se les promete invulnerabilidad e inmortalidad. En este sentido ya se distinguen en esencia de los demás mortales. A ellos, les es inherente la conciencia de poderes y facultades sobrenaturales que suelen manifestarse en una certidumbre inquebrantable y escatológica. Según la comprobación de Robert Jay Lifton, entonces la revelación trascendental puede convertir.

“el peligro y la fragmentación más extrema, en una seguridad inquebrantable y clara, y transformar el paralizador temor a la muerte en una serenidad de una persona prácticamente invencible.”

El elemento de la inmortalidad como un objetivo trascendental es recurrente en la historia filosofal de China. En tiempos antiguos, los Daoistas ya buscaban recursos para alargar la vida y alcanzar la inmortalidad, por ejemplo, mediante la posibilidad de sustituir partes perecederas del cuerpo por partes “eternas” indestructibles. Otros deseaban alcanzar lo mismo mediante el elemento de la “redención”, mediante la transformación del cuerpo y el espíritu (lo que Li Hongzhi califica de “cultivación”). Según los conceptos tradicionales, esto se podía lograr a través de méritos en el sentido de una conducta virtuosa (36). Para poner un ejemplo, esta actitud se desprende de una carta que escribió el neoconfuciano Wang Yangming en 1508 a un amigo suyo, que deseamos citar aquí porque se asemeja sorprendentemente a la argumentación de Li Hongzhi:

“En tiempos antiguos hubo algunos hombres leídos que poseían la virtud pura y que seguían la vía perfecta. En su interior lograron una perfecta armonía entre el yin y el yang, se adaptaron a las cuatro estaciones, reunieron sus energías físicas y psíquicas hasta que pudieron entrar, según dicen, en todas partes [del cosmos] y vivir las cosas más allá de la percepción natural.” (37)

No obstante, filosofar sobre la muerte y la vida eterna no es un proyecto propiamente chino. Es un fenómeno global que las culturas piensan en retrasar o superar la muerte. La cuestión de la mortalidad y la inmortalidad según lo formula Zygmunt Bauman constituye una “estrategia vital reconocida y aplicada” (38) de todos los seres humanos.

Movimientos como Falungong no son un fenómeno que se limita solamente al territorio chino. Se los puede encontrar en el pasado y en la actualidad en todos los continentes. Asimismo son un fenómeno acompañante en los procesos de modernización de Asia oriental y sudoriental: por ejemplo, en el Tonghak (doctrina oriental) en Corea, los ‘hombres sagrados” (holy men) en el Noreste de Tailandia y en Laos, el movimiento de los Samistas en Java, Hsaya San en Burma, Cao Dai y Hoa Hao en Vietnam, el Culto de los Tales Celestiales en Tailandia, y Niglesia Ni Cristo en la Filipinas. Todos ellos representaban y representan la búsqueda de una unión entre la psique y el cuerpo, la sociedad, la naturaleza y el universo. En el caso de Li Hongzhi también existe la influencia de las doctrinas budistas de Tailandia (por ejemplo, la liberación individual en esta vida defendida por Buddhadasa Bhikkus, que murió en 1993; esta doctrina sostiene que es el deber de un budista alcanzar dicha liberación en esta vida y acentúa la importancia de la meditación, la práctica espiritual, las técnicas respiratorias y la auto limitación).

Movimientos como Falungong no son un fenómeno que se limite al territorio chino […] son un fenómeno acompañante de los procesos de modernización de Asia oriental y sudoriental

Asimismo, la secta japonesa AUM, que hace algunos años dominaba los titulares de los periódicos, tenía una ideología parecida al de Li Hongzhi: la liberación del Karma mediante las prácticas mágicas rituales, la metamorfosis de la mente y del cuerpo, el desarrollo de poderes físicos y psíquicos en asociación con prácticas budistas.

Pero tampoco para China esta clase de fenómenos es algo nuevo. Pues no es fácil inventarse un concepto de esta clase, más bien tiene que construirse sobre la base de un potencial de experiencias religiosas existentes. El punto de referencia es la historia de conceptos milenaristas de los campesinos chinos. China posee una marcada tradición de herejía y religión popular de movimientos y sectas insurrectas milenaristas. (39) Tales movimientos normalmente surgieron en el contexto de catástrofes naturales (sequías, inundaciones) o depauperación social. Muchas de las revoluciones campesinas a lo largo de la historia tenían un origen milenarista, por ejemplo, el movimiento Taiping del siglo XIX. El objetivo del estado de felicidad paradisíaca suele radicarse en la historia de las ideas de China, por ejemplo Kang Youwei, uno de los dirigentes del movimiento reformista de finales del siglo XIX quien escribió en su obra Daton shu (el libro de la gran comunidad):

“En la era de la comunidad en todas partes la gente se dedicará al estudio de los fundamentos espirituales del Taoismo y el Budismo, y perseguirá la inmortalidad.” (40)

Ideas parecidas se encuentran incluso entre los conceptos de Mao, en los cuales se mezclaban los conceptos tradicionales de felicidad y el ideario marxista (por ejemplo, las expectativas del “gran Salto hacia Delante” o la Revolución Cultural, que iba a producir seres humanos nuevos gracias a la purificación personal).

Movimientos como el Falungong siempre surgían (y surgen) cuando existía una amenaza para las normas y relaciones tradicionales. Para contrastar los fenómenos existentes de decadencia y desmoronamiento se crea un paraíso utópico y se espera con impaciencia el estado ideal de un mundo de igualdad, sin jerarquías ni clases, basado en la propiedad colectiva en el que no exista la explotación ni la injusticia. En muchos casos, también vinculan estas ideas con el concepto de la formación de un nuevo hombre caracterizado por una actitud espiritual y moral distinta. A diferencia del Falungong, la mayoría de estas sectas se componen de población rural empobrecida y desarraigada. No obstante, de un modo muy parecido surgieron en épocas de crisis cuando perseguían la creación de un estado de felicidad paradisíaco, una sociedad moralmente ordenada y una sociedad igualitaria fundada en una justicia superior. Tales movimientos buscaban, entre otras cosas, una redistribución equitativa del suelo o de las riquezas para sentar las bases para una sociedad más justa. Esta tradición también se continúa después de la fundación de la república popular. A parte de Falungong, encontramos en China, sobre todo en el campo, una revitalización de movimientos de este tipo, a menudo asociados a profecías apocalípticas del inminente fin del mundo o la aparición de un emperador mítico.

5. Causas

Existen diferentes factores que han provocado la rápida aparición de este movimiento en China. En primer lugar, ésta está relacionada con los procesos de modernización que se han venido desarrollando desde los años ochenta en este país: un proceso de cambio tecnológico y social vertiginoso que conlleva el desmoronamiento de las comunidades tradicionales (familias, pueblos) y la desaparición de valores y lazos, lo que da lugar a una sensación de frialdad social, aislamiento, individualización, frustración social e inseguridad. El proceso de reforma económica iniciado a finales de los años setenta, despertó expectativas que en muchos casos no llegaron a cumplirse lo que originó la marginalización de ciertos grupos que procuran compensar su desencanto mediante la confección de una salvación interior y una felicidad interior valiéndose de los conceptos y elementos (qigong) tradicionales.

De ahí que en los grupos que practican el Qigong, se encuentren muchos marginados que animados por los mismos sentimientos se consideran una comunidad, asimilan sus problemas colectivamente y que entienden la esperanza como una idea colectiva, expectativas compartidas y una utopía general. (41). La absoluta mayoría de los seguidores, primero sólo estaba interesada en las prácticas Qigong y luego, conoció las visiones de mayor trascendencia de Li Hongzhi. Otro factor importante del éxito de Falungong fue que Li ofreció un paquete de cinco ejercicios qigong fáciles y rápidos de aprender con la promesa de una alta efectividad. Vermander apunta que la fiebre del qigong que vivía la sociedad china en los años 80 y 90 también contribuyó a la proliferación de Falungong (42). Asimismo, hay que considerar a los grupos qigong como un campo de captación de seguidores, sobre todo, porque el qigong y la meditación atraen a mucha gente. Además, el simbolismo desempeña un importante papel para la identidad grupal, un elemento que Durkheim clasificó de religioso:

“Esta renovada vivencia moral sólo puede lograrse por medio de asociaciones, reuniones y congregaciones en las que los individuos que se han aproximado mucho, refuerzan conjuntamente sus sentimientos compartidos. De ahí que las ceremonias en el fondo, si nos fijamos en los objetivos, los resultados que persiguen y los procedimientos empleados, no se distingan de ceremonias religiosas propiamente dicho. ¿Qué diferencia esencial hay entre una reunión de cristianos que celebran las estaciones fundamentales de la vida de Cristo, o de judíos que recuerdan el éxodo de Egipto o el anuncio de los Diez Mandamientos, y una asociación de ciudadanos que recuerdan la creación de una nueva Carta moral o un gran suceso de la vida nacional?” (43)

Es justamente este elemento ritual y funcional que está en la base de la arriba citada definición de religión de Durkheim, que acerca a Falungong a la condición la religión y que de este modo lo convierte en una religión suplementaria e integradora.

La sensación de un vacío de valores entre extensas capas de la población se refuerza aún más por la desilusión provocada por el fracaso del escatológico “proyecto comunista“ y la erosión de una ideología de partido que fue prometedora en su momento. El marxismo-leninismo explicó la evolución de la historia y su objetivo final, y creó una cosmovisión que tenía un carácter parecido a una religión. Daba a los individuos la sensación de formar parte de la ley de la historia, daba un sentido a la existencia del individuo así como un objetivo final utópico. El evidente fracaso de esta utopía dejó un vacío de valores y de sentido de la vida, y con ello dio lugar a un anhelo por un nuevo sentido espiritual. Este anhelo se reforzó por los crecientes problemas sociales como la decadencia del sistema de seguridad social y la creciente precariedad debido al desempleo, pero también por la corrupción. Además, a estas circunstancias se sumó la necesidad de amparo espiritual a causa del vacío ideológico que se convirtió en una necesidad imperiosa de práctica y satisfacción religiosas. A consecuencia, la persecución y la prohibición se han vengado. La liberalización política y social ha creado un mercado para empresarios religiosos e ideológicos como Li Hongzhi. Esta demanda de contenido espiritual se refuerza por la enorme necesidad de alternativas médicas como el qigong y la meditación, y no en último lugar como una consecuencia del encarecimiento y el deterioro del sistema sanitario. Asimismo, el entorno carismático de China le conviene a Falungong: una muy extendida creencia ingenua en milagros en combinación con la creencia en poderes sobrenaturales y espíritus. Las películas y novelas de artes marciales (Kongfu) en los que el individuo desarrolla poderes sobrenaturales, sujeta a enemigos prepotentes, tiene la capacidad de volar y se vuelve inmortal gracias al qigong, contribuye a la persistencia de estas creencias, en especial, entre la juventud. Lo mismo es cierto para las historias muy extendidas sobre curaciones milagrosas por medio del qigong y de las cuales ningún caso está probado y documentado científicamente. Asimismo, muchos dirigentes del partido y del Estado entrados en años (muchos ahora ya fallecidos) practicaban el qigong y esperaban proporcionarse así una estrategia de supervivencia y un efecto de curación especial. Así, más de 200 maestros de qigong deben haber trabajado en Zhongnanhai (sede del gobierno central) en algún momento (44).

Sin embargo, por último también se debe entender la búsqueda de objetivos como la eterna juventud, la inmunidad frente a enfermedades y sufrimiento, la inmortalidad, etc. como una “expresión social de la sensación de desamparo” que tiene la gente, según sostiene Mühlmann.

6. Motivos por la persecución

El ideario de Falungong consistente en la cultivación mediante la práctica permanente de ejercicios de meditación a fin de alcanzar los objetivos de cultivación o los ideales impuestos, conlleva una retirada de gran alcance de los seguidores de la vida estatal, social y laboral. La primera vez que oí hablar de Falungong, en el año 1996, fue a través de un científico chino invitado que practicaba Falungong a diario durante seis a ocho horas y que casi ya no se interesaba por el trabajo científico. Dijo que había puesto su vida totalmente a servicio de Falungong. Es aquí donde Falungong cobra un significado político formando una amenaza para el sistema.

Los escenarios de amenaza no sólo se limitan a los movimientos religiosos. También los clubes de artes marciales y asociaciones de qigong que están fuertemente arraigadas en la cultura política china (en los años noventa siempre hubo entre 60 y 200 millones de personas que practicaban el qigong en China, de los cuales 20 millones eran activos en asociaciones. (45)). El qigong como una “forma china” de cultura de curación está solidamente anclado en la conciencia colectiva de los chinos, y siempre se distingue entre el qigong interior (neiqi) y el exterior (waiqi), y entre el qigong “blando” y el “duro”. El qigong interior se práctica individualmente para sí mismo, el exterior se práctica para el tratamiento de pacientes. El qigong blando se refiere a objetivos de salvación, el duro a deportes de lucha o de fuerza y a ciertas “prácticas mágicas”.

Las exposiciones de Li Hongzhi parecen referirse ante todo a la práctica de formas blandas, pero al mismo tiempo contienen formas duras, con relación a la defensa contra espíritus malignos y demonios. No obstante, nunca se consideró el qigong sólo “blando”, es decir como factor de curación, sino también “duro”, como un instrumento para generar poderes y capacidades sobrenaturales que se demuestran en fiestas populares y ferias (torcer hierro, partir un montón de ladrillos, invulnerabilidad).

Al mismo tiempo, la fe qigong está en estrecha relación con la mítica fe Yijing (i-Ching) que ha inspirado al arte de la adivinación, el Fengshui (geomancia) y la brujería. Por eso, a diferencia de la “fe” comunista, el qigong está estrechamente relacionado con la creencia en espíritus, dioses y ánimas que sólo son reconocibles y accesibles para la gente a partir de cierto grado de cultivación. Y sólo entonces el hombre puede llegar a entender y dominar el mundo, según esta idea. Si la ideología comunista explicó el mundo sobre la base de la lucha de clases que culminaría en la utopía de la bienaventuranza comunista, el qigong ofrece a la gente un modelo de explicación sencillo que culminaría en el individuo purificado e inmortal. De esta manera, el Falungong se revela como la culminación invertida de la profecía comunista.

Como mostramos sobre estas líneas, el qigong no es un fenómeno aislado, homogéneo, sino un ejercicio cotidiano, arte de curación, un alternativo espiritual y un sucedáneo de religión. A parte de esto, fue y es un elemento de evasión a un universo individual fuera del control estatal. Esto llega a tales extremos que a través de deportes de lucha y actividades qigong surgen grupos informales cuyos miembros se consideran unidos por lazos de sangre. La gama de tales grupos varía desde asociaciones establecidas y regentadas por el Estado y asociaciones oficialmente registradas hasta asociaciones informales y clandestinas no registradas con tendencias milenaristas y mesiánicas dirigidas por maestros carismáticos. En la historia china esta clase de sociedades siempre ha desarrollado un potencial político.

Visto en conjunto […] se debe concluir que Quigong no constituye un fenómeno sanitario y cultural […] sino también un movimiento social y religioso con tendencias políticas significativas

El qigong nunca fue exclusivamente una actividad de curación tradicional; al mismo tiempo, estas actividades conducían a la formación de redes sociales y a un peligro latente para el sistema imperante. Esta clase de redes desempeñaba un papel activo en las insurrecciones campesinas, como por ejemplo a principios del siglo XX, el movimiento “boxer”, cuyos miembros practicaban el qigong para fomentar sus conceptos de una sociedad utópica. (46) Estos antecedentes llevaron a la prohibición explícita de las actividades qigong en épocas de crisis, como sucedió durante la Revolución Cultural. Hasta el día de hoy, como demuestra el caso Falungong, semejantes actividades son objeto de vigilancia policial y persecución. Asimismo, a principios de los años noventa las fuerzas de seguridad actuaron contra diversos grupos qigong y detuvieron a algunos maestros carismáticos de qigong. En 1995, se inició otra campaña depuradora del mundo qigong, el llamado “partido qigong”. (47) De este partido forma parte, entre otros, el movimiento Zhonggong fundado en 1987 por Zhang Hongbao, que también une el qigong con elementos seudo religiosos y sostiene tener 38 millones de adeptos en China. Zhang se apoyó en un imperio empresarial de más de 100.000 empleados en China. En 2001, aún está preso en una prisión estadounidense en Guam bajo acusaciones no totalmente clarificadas. (48)

Visto en conjunto, se debe concluir que qigong no constituye únicamente un fenómeno sanitario y cultural, sino también un movimiento social y religioso con tendencias políticas significantes.

También, la actitud tradicional frente a las religiones puede haber desempeñado un papel en los motivos del Gobierno chino para prohibir el movimiento. Ya en la China antigua, las religiones fueron vistas como sospechosos. Por una parte, los chinos mismos nunca crearon una religión, por otra parte hubo el confucianismo filosófico que equiparaba la religión a superstición. Puesto que a partir de actividades religiosas, a menudo surgieron estructuras de poder paralelas que acababan amenazando al Estado, se sometió la actividad religiosa a controles severos. Se la toleraba si apoyaba al Estado y se mostraba leal, si no se la perseguía. Los comunistas continuaban con esta actitud, que consideraba a la religión como un concepto llegado desde fuera que en cierta medida amenazaba al Estado y que, sobre todo, en tiempos de debilidad interna ganaba influencia.

La equiparación de la religión a la superstición así como de la religión a los propósitos anti-estatales también marcan la historia de la República Popular China. En el transcurso de los procesos de modernización se desplaza a través de este aspecto “desde una forma de autoridad religiosa hacia una autoridad estatal”. (49) Es decir, el Estado ha venido intentando imponer su autoridad con la fuerza, continuando la tradicional aversión de la política estatal china hacia las ambiciones religiosas.

7.Conclusión

Los seguidores de Falungong suelen ser personas que han sido o al menos se sienten perjudicadas por las reformas económicas, la consiguiente transformación a la economía del mercado y la vertiginosa transformación social (como los mayores, desempleados, pequeños funcionarios), así como personas con frustraciones sociales y políticas. La magnitud del movimiento evidencia el surgimiento de una reacción social que por una parte no quiere o puede subordinar todo a los conceptos ganancias y el dios Dinero (por ejemplo, la solución “deja que primero algunos se hagan ricos”), y por otra parte llama la atención hacia la existente necesidad espiritual imposible de satisfacer por el sistema actual. La retirada del sistema hacia una vida interior constituye la actuación realmente política: la salida de la política como fenómeno de masas.

Un estudio comparativo internacional demuestra que tales movimientos suelen politizarse:

“Todos los movimientos proféticos de protesta antes o después pasan de objetivos religiosos a objetivos económicos y políticos, solamente varía el momento y la intensidad de esta ‘transformación’.” (50)

El motivo por lo que al Estado le cuesta tanto vencer a este movimiento es su organización parecida a las células clandestinas del Partido Comunista: conspirador, sueltamente estructurado, sobre la base de la creencia en una cosmovisión escatológica supuestamente correcta y un líder carismático.

Lu Siaobo, catedrático en los EE.UU., plasmó el dilema del gobierno chino de la siguiente manera:

“Como un gigante que combate un espíritu maligno. Sabes que está allí y que te persigue, pero no sabes exactamente donde debes atacar o cuando te atacará.” (51)

En principio, se trata de un conflicto entre el monopolio de poder del partido y los ámbitos sociales autónomos. Como siempre, el Estado se esfuerza para lograr la inclusión de todas las fuerzas sociales. En cuanto no lo consigue, la prohibición y la persecución sustituyen el intento de la integración corporativa. Ya solamente por eso, cualquier forma de debate entre el Estado y ámbitos sociales autónomos derive inevitablemente en un conflicto político. En eso, no estamos valorando estas ambiciones de autonomía, aunque la doctrina de Li Hongzhi hace suponer que Falungong no contribuye a educar a la gente para ser ciudadanos liberales y conscientes de sí mismos, sino que la superstición, la dependencia y el retraimiento forman los fundamentos de su doctrina.

Por supuesto, todo esto no justifica de ninguna manera las violaciones de los derechos humanos citadas al principio que sufren los seguidores del movimiento. Está claro que los derechos humanos y otros derechos también son de aplicación para los movimientos que no caen bien a los dirigentes políticos. La incapacidad de saber tratar a disidentes con medios civiles e intentar resolver conflictos sociales, no es sólo una expresión de la inseguridad del sistema político, sino que también forma un síntoma de la impotencia y la debilidad de este sistema. Bien mirado, es el mismo sistema que provoca la aparición de movimientos de este tipo. Vermander tiene razón cuando observa que “Falungong es un síntoma del problema y no la raíz” (52).

Notas

1 Georg Blume, Endstation Bambus-Gulag. Verschleppung, Schläge, Elektroschocks: Wie Anhänger der Sekte Falun Gong in chinesischen Arbeitslagern gequält werden, in: DIE ZEIT, 11.4.01, pág. 3.

2 Emile Durkheim, Die elementaren Formen des religiösen Lebens, Frankfurt/M. 1994.

3 Anthony Giddens, ed., Sociology, 3rd edition, Cambridge, Oxford 1997, pág. 448ff.

4 Li Hongzhi, Beyond the Limits of Forbearance, January 1, 2001, http://www.clearwisdom.net/eng/2001/Jan/02/JingWen010201.html.

5 Renmin Ribao, 2.2.01; Zhongguo Gongshang Bao, 1.2.01. China aktuell, enero de 2001, pág. 12/13.

6 Frank Ching, Falun Gong: Giant vs. Ghost, in: Far Eastern Economic Review, 22.2.01, pág. 32.

7 Paul U. Unschuld, Medizin in China. Eine Ideengeschichte, Munich 1980, pág. 61ff.; Thomas Ots, The Silenced Body – The Expressive Leib: On the Dialectic of Mind and Life in Chinese Carthatic Healing, in: Thomas I. Csordas, ed., Embodiment and Experience: The Existential Ground of Culture and Self, Cambridge 1993, pág. 116-136.

8. J.A. English-Lueck, Taijiquan and Qigong, en: Wu Dingbo/Patrick D. Murphy, eds., Handbook of Chinese Popular Culture, Westport, London 1994, 8, pág. 137-153.

9 Según la doctrina budista, mediante las Cuatro Nobles Verdades, Buda puso en movimiento la Rueda del Dharma, en lo que Dharma representa la verdad y realidad redentoras.

10 Li Hongzhi, Entfremdun, http://www.falundafa.org/book/ger/jw101096.htm. Sobre los extraterrestres, consúltese también Li Hongzhi, la conferencia del Maestro Li Hongzhi en el Congreso de Great Lakes en Norteamérica (versión Internet en inglés, pág. 5), http://www.clearwisdom.net/eng/200/Dec/23/JingWen122300.html .

12 Consúltese la entrevista con Li Hongzhi en el Time Magazine del 10 de mayo de 1999 (edición Internet: www.time.com ), cita de Benoit Vermander, The Law and the Wheel. The sudden emergence of the Falungong: prophets of “spiritual civilisation”, en: China Perspectives, No. 24, July-August 1999, pág. 21.

13 Li Hongzhi, Falun Gong, citado anteriormente, pág. 14.

14 Ídem, pág. 43.

15 Li Hongzhi, Speech by Master Li Hongzhi at the western US Cultivation Experience Sharing Conference of Falun Dafa, October 21st, 2000.

16 Li Hongzhi, Falun Gong, citado anteriormente, pág. 15.

17 Li Hongzhi, Zhuan Falun, citado anteriormente, pág. 123.

18 Li Hongzhi, Das Große Vervollkommnungsgesetz des Falun-Buddha-Gebotes, Bad Pyrmont 1998, pág. 4/5.

19 Li Hongzhi, Falun Gong, citado anteriormente, pág. 17ff.

20 Ídem, pág. 37f.

21 Li Hongzhi, Zhuan Falun, citado anteriormente, pág. 70.

22 Li Hongzhi, Falun Gong, citado anteriormente, pág. 50-58.

23 Li Hongzhi, Ein Dialog mit der Zeit, http://www.falundafa.org/book/ger/jw030797.htm .

24 Li Hongzhi, Das Große Vervollkommnungsgesetz des Falun-Buddha-Gebotes, citado anteriormente, pág. 17.

25 Li Hongzhi, Falun Gong, citado anteriormente, pág. 77/78.

26 Los fundamentos del Fa sobre “La aparición” se han elevado a un nivel superior, por un practicante de la cultivación estadounidense, http://www.minghui.de/2001/jan/meinung20010130_1.htm .

27 Unas consideraciones acerca del Jingwen “Nachsicht üben, bis es nichts mehr zum Nachsicht üben gibt”. http://www.minghui.de/2001/jan/meinung20010130_1.htm .

28 Li Hongzhi, Suffocate the Evil, http://www.falundafa.org/book/eng/jw_38.htm .

29 Ídem, pág. 64.

30 Wilhelm E. Mühlmann, Rassen, Ethnien, Kulturen, Neuwied , Berlín 1964, pág. 339.

31 Eric Voegelin, Die gnostischen Massenbewegungen unserer Zeit, en el cuaderno mensual: Wort und Wahrheit. Monatsschrift für Religion und Kultur, año 15, 1er semestre de 1960, pág. 6/7.

32 Consúlte Zhuan Falun, citado anteriormente, pág. 256ff. y 262ff.

33 Bryan R. Wilson, Sects and Society. A Sociological Study of Three Religious Groups in Britain, London, Melbourne, Toronto 1961, pág. 354, obra citada en Walter Goddijin, Sichtbare Kirche, Ökumene und Pastoral, Einführung in die Religionssoziologie, Viena, Friburgo (Al), Basilea 1967, pág. 219f.

34 Ídem, pág. 325.

35 Robert Jay Lifton, Die Unsterblichkeit des Revolutionärs, Munich 1970, pág. 95.

36 También consúltese Wolfgang Bauer, Das Stirnrunzeln des Totenkopfes. Über die Paradoxie des Todes in der frühen chinesischen Philosophie, In: Ed. Constantin von Barloewen, editado en la serie Der Tod in den Weltkulturen und Weltreligionen, Munich 1996, pág. 247-281. Sobre las esperanzas taoistas y budistas de inmortalidad, consúltese, entre otros a Bernard Faure, Der Tod in den asiatischen Religionen, Bergisch-Gladbach 1999, pág. 60ff.

37 Obra citada en Wolfgang Bauer, China und die Hoffnung auf Glück. Paradiese, Utopien, Idealvorstellungen in der Geistesgeschichte China, Munich 1974, pág. 305.

38 Zygmunt Bauman; Tod, Unsterblichkeit und andere Lebensstrategien, Frankfurt/M. 1994, pág. 20.

39 Consúltese al respecto también el tomo de Jean Chesneaux; Weisser Lotus, Rote Bärte. Geheimgesellschaften in China. Zur Vorgeschichte der Revolution, Berlín 1976.

40 K’ang Yu-Wei, Ta T’ung Shu. Das Buch von der Großen Gemeinschaft, Düsseldorf, Colonia 1974, pág. 280.

41 Consúltese al respecto Henri Desroche, The Sociology of Hope, London, Boston, Henley 1979, pág. 16ff.

42 Vermander, citado anteriormente, pág. 17.

43 Durkheim, citado anteriormente, pág. 571.

44 Chi Ta, The Chinese Authorities Take Action to Purge the “Qigong Party”, in: Lawrence R. Sullivan, ed., China

Since Tiananmen. Political, Economic, and Social Conflicts, Armonk 1995, pág. 216.

45 Vgl. etwa Nancy N. Chen, Urban Spaces and Experiences of Qigong, in: Deborah pág. Davis et al., eds., Urban Spaces in Contemporary China, Cambridge 1995, citado anteriormente, pág. 347; Chi Ta, citado anteriormente, pág. 215ff.

46 Nancy N. Chen, citado anteriormente, pág. 353ff.; consúltese también Thomas Ots, citado anteriormente, pág. 131ff.; Daniel M. Amos, The Re-Emergence of Voluntary Associations in Canton, China, en: Asian Perspective, 1/1995, pág. 99-115.

47 Chi Ta, citado anteriormente, pág. 215ff.

48 Consúltese Anne Schneppen, Ein auf einer abgelegenen Pazifikinsel gefangener Sektenführer im Sog der Weltpolitik, en:

Frankfurter Allgemeine Zeitung, 19.2.01.

49 Al respecto: Ronald Inglehart, Modernisierung und Postmodernisierung, Frankfurt, New York 1998, pág. 109.

50 Lee, Jin-Woo, Religiöse Bewegungen, in: Nohlen, Dieter/Waldmann, Peter, Ed., Pipers Wörterbuch zur Politik, Bd. 6, Dritte Welt. Gesellschaft, Kultur, Entwicklung [El Tercer Mundo. Sociedad, cultura, desarrollo; Munich, Zürich 1987, pág. 480.

51 Obra citada en Frank Ching, citado anteriormente

52 Vermander, citado anteriormente, pág. 21.

Notas

  1. Institute for East Asian Studies. University Duisburg- Essen. Co-Director del Confucius-Institute Ruhr Metropolis. Alemania
  2. Heberer, Th. (2001). “Falungong – Religion, Sekte oder Kult?”. Berliner Dialog 23 (4), 16-24. Agradecemos el permiso del autor para reproducir el presente artículo. Original en: http://www.religio.de/dialog/400/23_16-24.htm

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