Pautas para determinar si un Lama es corrupto

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Dorje Sangye

Antes de nada, me presento. He sido anarquista y ateo. Cómo pude caer en una secta religiosa con este “curriculum”, os preguntaréis. Fácil. El budismo está de moda.

Creo que no puedo explicar cómo detectar a un lama corrupto sin antes dar un poco de contexto y explicar qué es un lama y de dónde viene la tradición del budismo tibetano. Me parece que es justamente esta falta de contexto lo que hace que algunos supuestos lamas puedan engañar con mucha facilidad a personas que se les acercan en busca de una tradición espiritual honesta y no dogmática, para encontrarse, sin comerlo ni beberlo, enmarañados en un grupo de manipulación psicológica, en una secta.

Todo lo que voy a explicar es de mi propia cosecha, en parte aprendido en mi etapa como practicante budista y en parte estudiado posteriormente leyendo textos clásicos del budismo, libros de historia de la filosofía oriental y de historia de Asia. Cualquier error, exageración, omisión, inexactitud es debida a mi ignorancia.

¿Qué es un Lama?

Vajrayana es el nombre técnico del budismo tibetano y “lama” es como se denomina a los maestros espirituales de esta tradición. La figura del lama es tan central en esta tradición que, a veces, se la llama “Lamaismo” y algunos llaman “Lamaserías” a sus monasterios. El vajrayana también se le llama budismo tántrico.

Para entender qué es un Lama hay que observar, a mi parecer, dos contextos distintos, el histórico/cultural tibetano y el religioso del budismo vajrayana. Estos contextos, creo que nos darán una idea sobre lo que representa que un maestro espiritual proceda de esta tradición

Contexto histórico/cultural. Antes de la invasión china del Tíbet, este país era gobernado por los lamas, mediante un régimen teocrático y organizado de una forma similar a lo que teníamos en Europa en la época feudal. Esto a veces se vende como propaganda del gobierno chino, pero es la pura verdad. Los señores feudales tibetanos, los lamas, no solamente estaban legitimados por la religión imperante, sino que eran al mismo tiempo sacerdotes de esa religión. De esta forma tenían poder absoluto tanto terrenal como espiritual sobre los habitantes de su zona de influencia.

También es un hecho conocido que Tíbet había 4 escuelas principales de budismo llamadas Nygma, Sakya, Kagiu y Gelug. Como mínimo, las tres últimas que eran al mismo tiempo dueñas y señoras de extensas zonas territoriales del país, hasta el punto que para pasar de un territorio a otro había que pagar peajes.

Existe en occidente un mito alrededor de los tibetanos: los tibetanos son un pueblo pacífico. Bueno, son tan pacíficos como cualquier otro pueblo. Es un hecho que ha habido enfrentamientos y guerras armadas entre las distintas escuelas/feudos tibetanos.

Sigamos ahora con el contexto puramente religioso. Este tipo de budismo se podría considerar como mezcla de la filosofía y práctica del budismo mahayana indio/chino con un tipo de ritualismo muy parecido a lo que había en la India, en los cultos a la deidad Shiva. También hay fuentes que indican que hay fuertes influencias de la religión chamánica que había en Tíbet antes de la llegada del budismo, la religión Bon.

En esto hay mucha controversia y las fuentes no se ponen de acuerdo, pero el caso es que el budismo tibetano es un budismo mágico, ritualista y que se basa en la necesidad de la presencia del Gurú o Lama.

Particularidades del Budismo Tibetano

A efectos de lo que quiero explicar, el budismo tibetano se diferencia de los otros tipos de budismo en dos puntos esenciales: la presencia del lama y de las prácticas meditativas de autogeneración acompañadas de recitación de mantras.

Para hacernos una idea de la importancia de la figura del lama en el budismo tibetano, me veo obligado a explicar brevemente el concepto de refugio. En todas las tradiciones budistas se toma refugio en las tres joyas: el Buda, el Dharma (enseñanza) y Shanga (comunidad de practicantes). La toma de refugio es algo más que un acto principal en el budismo: es el acto. Se toma refugio antes de hacer cualquier práctica, en realidad, antes de hacer cualquier cosa.

La tradición tibetana añade un objeto de refugio nuevo al principo de esta lista: el Lama es el primer objeto de refugio, antes y más importante que el mismísimo Buda, que es de donde viene el linaje; antes que el Dharma, que son las enseñanzas que el lama imparte y antes que la Shanga, la comunidad de practicantes que son los que mantienen las enseñanzas vivas. El lama va antes que nada, está por delante de todo, todo se le debe al lama, todo se le ofrece al lama.

Pero, ¿por qué es tan importante el Lama? ¿Qué es lo que hace que sea una figura central?

La respuesta son las prácticas meditativas de autogeneración que son la tecnología del budismo tántrico para alcanzar la iluminación.

El tantra budista no tiene nada que ver con el sexo. Se trata de unas técnicas meditativas en las cuales el practicante se visualiza a si mismo como si ya hubiera alcanzado la iluminación, como si ya fuera un buda.

La parte más conocida en occidente de esta práctica es la recitación de mantras que es la parte verbal. También hay una parte física: la postura de meditación.

La parte mental, es en lo que me voy a centrar para esta explicación, es la concentración y visualización de que uno mismo es, de forma efectiva, un ser iluminado mientras dura la meditación. Desde esa posición mental, se manipula la realidad percibida para que todo lo que sucede tanto internamente como externamente (en relación a la mente) se entienda como que le sucede a un ser completamente iluminado. De esta forma, se supone, la mente se va acostumbrando gradualmente al estado final que el prácticante anhela: la iluminación.

En las enseñanzas del budismo tibetano se repite una y otra vez que estas prácticas tántricas son peligrosas porque mueven energías muy poderosas que pueden desequilibrar a las personas si no están preparadas para ello.

En realidad, según la tradición, antes de empezar a practicar cualquier cosa tántrica, es necesario pasar por un proceso de purificación que puede durar años o incluso vidas.

Otra cosa muy importante sobre las prácticas del budismo tántrico es que son secretas. No se debe revelar a nadie lo que uno ha aprendido, ni lo que practica, ni lo que consigue mediante estas prácticas. Todo logro o dificultad es un secreto que sólo se puede compartir con el maestro. De hecho revelar estos secretos conlleva castigos que hacen pensar que los infiernos cristianos son un parque de atracciones lleno de diversiones. Seguramente, por hablar de esto en público hoy, en mis próximas vidas lo voy a pasar muy mal, jajajaja.

Pues bien, toda esta explicación es necesaria para entender el porqué de la importancia de los lamas en el budismo tibetano.

Es lama quien imparte la iniciación, quien da el permiso y las instrucciones para realizar las prácticas tántricas. Por eso el lama es más importante que el Buda.

El lama es el gurú raíz del cual vienen todos los beneficios que, hipotéticamente, obtendremos de la práctica tántrica y por ello no sólo se le debe aprecio y respeto, sino que incluso se le debe entregar, si nos lo pide, nuestras posesiones, nuestras riquezas e incluso nuestro cuerpo. Esto está escrito en todos los textos tántricos a los que he tenido acceso y he podido comprobar que no son obra de un pirado, sino que es algo generalizado y que, personalmente, creo que tiene su origen en la tradición del gobierno teocrático y feudal del antiguo Tíbet.

El Bodhisattva y la renuncia

El concepto del bodhisattva también es importante para la explicación que quiero dar a entender. Los bodhisattvas son, según el budismo mahayana (recordemos que el vajrayana es un tipo “avanzado” de mahayana) son seres espirituales tan evolucionados que, pudiendo entrar en el nirvana, renuncian a hacerlo para permanecer en el mundo sensible (samsara) y de esta forma ayudar a todos los demás seres a evolucionar.

Desde ciertos ambientes budistas, se considera que todos los grandes maestros de todas las tradiciones espirituales son bodhisattvas. Y hasta se llega a decir que el buda histórico actuó egoístamente al entrar en el nirvana, ya que podría haberse quedado a ayudar. Esto se solucionó doctrinalmente explicando que el buda histórico no era un ser común, sino un bodhisattva que había venido al mundo a impartir la doctrina.

Visto así, el vajrayana identifica buda con bodhisattva y los consideran héroes que luchan por todos los medios hábiles para ayudar a todos los seres a salir del sufrimiento.

El ejemplo de renuncia a entrar en el nirvana es el ejemplo máximo de la renuncia budista a las cosas del mundo para centrarse en el camino espiritual. Esta doctrina estaba orientada hacia los monjes completamente ordenados, aunque en la práctica secreta tántrica uno se visualice a si mismo bajo la forma de un buda o bodhisttva, es decir, como un héroe que lucha contra la ignorancia de su propia mente… y si se lo piden contra la oscuridad, la corrupción y la ignorancia del mundo.

El sectarismo en el Budismo Tibetano

Toda esta doctrina que he descrito hasta ahora, me da a entender que el budismo tibetano es, sin lugar a dudas, sectario por definición en la forma clásica y no peyorativa del término: como unas “parcialidades religiosas” o doctrinas que tienen raíces comunes pero que luego se han separado y cada una tiene sus propias particularidades, en el sentido de que es un conjunto de tradiciones que comparte casi todo con la doctrina con el budismo mahayana, del que proceden, y al que “simplemente” se le ha añadido la técnica tántrica para alcanzar al iluminación más rápidamente.

Sin embargo, aunque parezca raro, en muchos textos budistas se habla de maestros corruptos, falsos o que mantienen doctrinas heterodoxas. Cuando se habla de este tipo de maestros, suelen ser historias heroicas, donde el fundador o héroe de una tradición “buena” vence al mal maestro en lucha dialéctica, y la mayor parte de las veces lo hace ayudado por seres mitológicos que han sido domados mediante los poderes tántricos.

Otras veces, en los textos se habla de falsos Dharmas, o enseñanzas incorrectas o corruptas.

Estas luchas entre doctrinas, si hay que entenderlas, creo que se debe hacer desde un punto de vista histórico. Y es que la época de buda había otra corriente religiosa muy fuerte, el Jainismo, con un maestro que fue contemporáneo de buda: Mahavira.

También se pueden interpretar, en una época más reciente, como conflictos dialécticos y doctrinales entre el budismo y el hinduismo, porque ambas religiones convivieron en india hasta la invasión musulmana, y es probable que estas luchas estuvieran motivadas por la competencia entre ambas religiones para captar adeptos a su causa.

Creo que se puede deducir de aquí que el mito que el budismo no hace proselitismo es falso. De hecho el budismo tiene una tradición enorme y arraigada que lo inclina al proselitismo y a los duelos dialécticos para tratar de convencer a los “infieles” para que se unan a su causa. Y si tenemos que hacer caso de muchos textos budistas, los abanderados del budismo no se cortaban de usar los poderes tántricos si hacía falta para conseguir su objetivo, “por el bien de todos los seres sintientes”

Tengo que añadir que desde el mismo corazón de la tradición vajrayana se desprecia poco disimuladamente a los practicantes de las otras tradiciones budistas, por considerar que el vajrayana es un vehículo superior, más rápido y efectivo para alcanzar la iluminación… siempre que uno sea una persona de capacidad superior. Asimismo, dentro de la doctrina del tantra budista, hay cuatro niveles, para cada uno de los cuales hay que ser, de nuevo, de “capacidad superior”. Esto hace que muchas personas que pretendidamente practican el tantra budista se crean superiores o investidas de cierta aureola de poder por el mero hecho de recitar unos mantras al día.

Todo lo explicado hasta ahora, creo que puede ser objeto de una deducción fácil: el budismo vajrayana puede derivar fácilmente en prácticas mentales incorrectas que pueden hacer daño a quien las practica sin la guía de un lama experimentado o no cumpliendo o ignorando las reglas que tan a menudo advierten de este peligro.

Anti-sectarismo y anti-dogmatismo en el Budismo Tibetano

Hay un concepto que resulta imprescindible para entender que el budismo tibetano es en realidad una tradición abierta y tolerante: el mismo buda dijo que su enseñanza no había que creerla porque si, sino que había que escucharla, leerla, entenderla y ponerla en práctica con ojo crítico y que si no funcionaba o uno no estaba de acuerdo, pues no pasa nada, porque hay más formas de alcanzar la iluminación dentro de la propia doctrina.

Esto quiere decir que en el budismo no hay dogmas, un practicante puede desechar toda la parte de la enseñanza que no le interese, convenga o convenza y quedarse solamente con aquello que si le funciona.

Otro concepto tradicional en el budismo es que las enseñanzas se imparten de tal manera que le sirvan a quien lo escucha, esto quiere decir que la doctrina no es fija e inamovible, sino que los maestros hábiles la adaptan a la mentalidad de los alumnos y a su contexto social y cultural.

Como toda virtud es al mismo tiempo un defecto, me atrevo a afirmar que esta flexibilidad doctrinal, anti-dogmática en principio, se vuelve un arma de doble filo en manos de personas que siguiendo escrupulosamente estas instrucciones desechan lo que no interesa y utilizan la bandera del budismo para sus propios intereses.

El anti-sectarismo estaba “en construcción” en el antiguo Tíbet, antes de la invasión china, en una tradición llamada rimé, que englobaba a maestros que estudiaban, practicaban y enseñaban textos de todas las tradiciones tibetanas.

¿Pueden haber Lamas corruptos?

El budismo tibetano es una tradición espiritual respetable y como todas, tiene sus claros y sus oscuros. Los maestros budistas de las diferentes tradiciones india, china, japonesa o tibetana, estudian y meditan durante años, y algunos de ellos, en algunos momentos históricos se han aprovechado de las circunstancias para expandir su enseñanza, su filosofía y su hacer en otras partes del mundo y otras culturas. Esto es lo normal, lógico y, si me apurais, necesario en toda religión.

Llegados aquí, creo que puedo resumir porqué el budismo tibetano tiene un atractivo especial para la mentalidad occidental, folclorismos aparte.

1) El mensaje está adaptado al oyente, se le dice lo que puede entender según sus términos.

2) Se hace gala de una tradición tolerante y pacífica.

3) Se presume de una tradición filosófica y analítica muy profunda

4) Se usa la meditación como herramienta tremendamente efectiva.

5) Se puede prescindir de las partes que no nos convengan, se puede construir una práctica especial para cada persona individual

6) Se dispone de técnicas esotéricas muy reglamentadas, para hacer uso de una especie de magia (el tantra) para manipular la realidad según los deseos del practicante.

Pues bien. Como se puede apreciar, el budismo tibetano tiene una flexibilidad doctrinal enorme que es aprovechada por los lamas para enseñar a los discípulos y para influir en la sociedad.

Por supuesto que una tecnología doctrinal tan amplia y flexible puede ser aprovechada para hacer las cosas bien, pero también para que lamas de verdad hagan dinero dando conferencias o con empresas editoriales o, para que lamas falsos o sin capacidades reales puedan establecer comunidades donde los discípulos, debidamente manipulados, son dóciles y absolutamente obedientes en todo.

¿Cómo se comporta un lama corrupto?

Un lama corrupto o un maestro budista falso vienen a ser lo mismo que cualquier otro líder de un grupo de manipulación psicológica. La diferencia, a mi parecer, es que viene avalado por una tradición muy antigua y respetada, flexible y con múltiples herramientas para seducir a los incautos que caen en sus garras, como fui yo en su momento.

1) Un comportamiento típico que podamos detectar en un lama corrupto es observar cómo se salta a la torera una ley importante del budismo: antes de aceptar a un maestro tiene que pasar mucho tiempo, que se cuenta en años. Y antes de que el maestro te acepte como discípulo, también tienen que pasar años. Durante ese tiempo tiene que haber conocimiento cercano, incluso íntimo, para que ambos puedan dar un paso tan importante como el de la relación gurú-discípulo. Cuando esto es así, después de años pidiendo enseñanzas y después de años esperando a que el lama nos las dé, podemos estar seguros de que el lama es de los buenos.

El lama corrupto, querrá ir muy rápido, ya!. Hay prisa, puede haber un gran peligro y lo mejor es que se convierta en discípulo inmediatamente. Para ello, se suele recurrir a convencer al incauto de que en una vida pasada ya fue su discípulo y que esta oportunidad no se puede dejar pasar.

2) Otra señal clara de que estamos ante un lama del que no nos podemos fiar es que nos invite a alguna iniciación tántrica, de las que hay que tomar compromiso. Tengo que explicar que no en todas las iniciaciones tántricas hay que tomar compromisos con el lama. Estos compromisos suelen ser de recitación del mantra a diario, pero en las ceremonias de iniciación siempre hay un momento en que el iniciado se compromete a entregar posesiones, tiempo y el propio cuerpo al lama si así lo pide.

Las iniciaciones tántricas con compromiso son cosa seria, el practicante se debe comprometer bajo un juramento ritualizado a mantener el compromiso en esta vida y incluso en la siguientes, y si se rompe el compromiso, espera un infierno horrible. A esto se le llama romper el Samaya.

A las iniciaciones tántricas, según los preceptos, sólo se debe acceder después de mucho tiempo de estudio y meditación y lo normal es que el lama no acceda a dar la iniciación de forma fácil. Por esto, que un lama nos invite a una iniciación tántrica es muy mala señal de su honestidad.

Una vez que hemos caído en las garras de un lama corrupto, nos hará chantaje con que romper el Samaya es malísimo para nuestro karma.

¿Cómo defenderse de esto? La iniciación la debe dar un lama capacitado y a discípulos capacitados, siguiendo las reglas. Si el lama no cumple con las reglas, y da una iniciación que no he pedido y que no sé ni lo que es, entonces no hay ningún Samaya roto al abandonar al lama.

3) Ostentación de riqueza, cargos, sabiduría o poderes varios. Hay muchas personas que todavía se dejan embaucar por este tipo de ostentación. A mí me parece que esto es contradictorio a cualquier practicante religioso de cualquier tradición. Especialmente en lo que a las riquezas se refiere, viviendo como vivimos en occidente.

Pero los otros puntos hay que tenerlos muy claros.

El tema de los cargos, certificaciones de grandes maestros, ostentaciones de secretarías de federaciones budistas, etc, hay que mirarlos detenidamente con lupa. ¿Porqué alguien que dice ser un maestro espiritual necesita poner todas esas cosas en su carta de presentación? Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Con la ostentación de sabiduría, ¿para qué hablar? Alguien que presume de sabio entre ignorantes solo se le puede calificar de ignorante elevado a la máxima potencia, ya que sólo otros sabios podrían entender su sabiduría.

Y con lo de los poderes (ya sean de sanación, clarividencia, etc) puedo entender que todavía hay gente que cree en esas cosas pero un practicante tántrico, de los de verdad, en el hipotético caso de adquirir esos poderes (que según los textos se puede) tiene totalmente prohibido usarlos y exhibirlos. Y esta prohibición tiene una causa: los poderes mágicos obtenidos de la práctica correcta del Dharma budista distraen en el camino a la iluminación del poseedor de tales habilidades.

Claro que el supuesto “lama poderoso” tiene una coartada para proclamar que tiene esos poderes: los usa para el bien de todos los seres sintientes, aunque normalmente es su círculo más cercano el que corre la voz de que los tiene. En esto no se diferenciaría de cualquier curandero común y corriente, porque al curandero le interesa tener clientes, mientras si un lama de verdad obtuviera esos poderes se preocuparía mucho de ocultarlos, siguiendo las instrucciones de la doctrina.

Si alguien se encuentra delante de un lama con supuestos poderes especiales es fácil pillarlo en su propia trampa:

  1. Observar cómo y con quién los usa (supuestamente). Si sólamente lo hace con personas que son de su interés (por que tienen dinero, propiedades, etc) pues ya está claro.
  2. Otra forma de pillarlos, es inventarse una dolencia o problema y ver si con sus grandes poderes es capaz de solucionarlo o de detectar el engaño.
  3. Si por casualidad nos pillara en el intento (o resultara que tiene poderes de verdad), hay una prueba doctrinal a poner sobre la mesa: El mismo buda dijo que aceptar el Dharma es como comprar oro, primero hay que comprobar que sea de verdad.
  4. Lo que hay que hacer es poner a prueba para ver si es un maestro de verdad siguiendo las enseñanzas del buda.

4) Los enemigos es algo común en todos los grupos de manipulación psicológica. Para ello muestra un botón: en las oraciones que hacíamos en la comunidad donde yo estaba, teníamos una dedicación que leíamos siempre en voz alta al final de las oraciones comunes, y terminaba en algo así como esto: “… todos los seres que nos quieran perjudicar, ya sea de cuerpo, palabra o mente, que queden paralizados y sus acciones destruidas en este mismo instante y para siempre”.

Esta contundencia siempre me pareció excesiva. Nunca llegué a entender quienes eran aquellos que querían hundir la comunidad, pero tampoco entendía cómo se podía redirigir una “energía espiritual de luz” para hacer daño a aquellos que estaban en contra de nosotros.

A medida que iba conociendo a la comunidad más y más, me fui dando cuenta que estos enemigos no eran seres espirituales oscuros, ni los magos negros de estos que dejan una tarjeta en el parabrisas del coche, sino más bien, eran ex miembros del grupo. De hecho había una paranoia generalizada en torno a este tema.

Cuando cobré conciencia de esto, siempre me daba mucha rabia que en petit comité, se hablaba mal o se insultara a los ex-compañeros, alguna vez usé el siguiente argumento, incontestable desde el punto de vista doctrinal: estas personas que ya no están en la comunidad, cada uno tiene sus motivos, en el pasado hemos tomado iniciaciones juntos y por ello hemos hecho juramentos que nos mantienen unidos karmicamente: si ellos no mantienen sus votos, si han roto el samaya, es su problema, pero que no estén en la comunidad no justifica que seamos nosotros los que rompamos el samaya hablando mal de ellos.

Este fue, entre otros, uno de los razonamientos que me llevó a dejar de confiar en mi maestro. Y es un punto clave para detectar a un lama corrupto: un maestro de verdad tiene a su alrededor discípulos antiguos y especialmente, tiene buen trato con todos los discípulos que han pasado por sus manos. Es más, si siguen en el Dharma Budista y ya no están con él, es probable que haya sido él mismo el que les haya recomendado algún otro centro o maestro. Pero esto no lo hará jamás un lama corrupto, de hecho otro marcador de que un centro es corrupto es que está mal visto ir a otros centros o a tomar enseñanzas con otros maestros.

En otras palabras: un verdadero lama no habla mal de nadie, pero especialmente, no habla mal de sus ex discípulos.

5) El miedo. Normalmente se tiene la imagen de que el buda y los maestros budistas tienen una serenidad que inspira cierta confianza. No es que necesariamente estén sonrientes, recordemos que algunas artes marciales tienen un componente de meditación originado o influenciado por el budismo o el taoísmo.

El caso es que no es normal que un maestro budista que se precie se preocupe demasiado de enemigos, peligros, dificultades causadas por personas o entidades que tienen malas intenciones. O si los tiene, no los expresa en público.

Si un lama insiste a menudo en estas cosas es que realmente tiene miedo y que no lo puede controlar. Las actitudes de miedo y de paranoia se suelen contagiar, pero la influencia que tiene un lama sobre sus discípulos puede hacer cualquier inquietud que exprese se propague como la pólvora entre ellos. Muchas veces, los lamas corruptos hacen uso de esta técnica para chantajear y así conseguir lo que sea que se hubiera propuesto en ese momento.

En el mejor de los casos, encontrarse a un lama así indica que no está cualificado en absoluto para tener discípulos. En el peor de los casos, estamos ante un loco con una paranoia contagiosa del que más vale que nos alejemos antes de que sea tarde.

6) La violencia. También es algo común con otros grupos de manipulación.

Los lamas corruptos suelen tener comportamientos iracundos incontrolados y sin motivo. O montan escándalos increíbles para conseguir sus objetivos, acobardando a sus oponentes. Esto se suele justificar de varias formas: existe un concepto que llaman la loca sabiduría. O los más mágicos hablarán de la absorción de una energía negativa que el abroncado lleva encima o que, simplemente, pasaba por allí. Si tu lama dice estas cosas y no está de broma, sal corriendo.

Difícilmente un practicante budista serio montará en cólera, pero si lo hace, no tiene porqué ofrecer ninguna justificación mágica o esotérica, simplemente debería hacer como cualquier hijo de vecino: pedir disculpas. Este es un punto importante para poder determinar si un lama es corrupto.

7) Meterse en la vida privada de los discípulos.

Los lamas budistas están por encima del buda en la toma de refugio, pero al fin y al cabo sólo son guías espirituales y su cometido es dar instrucciones para la práctica espiritual.

Muy frecuentemente, los discípulos confunden esta guía y piden consejo sobre cosas “mundanas”, esto denota ingenuidad o estupidez, si me apuras, pero no es a los discípulos a quien estoy describiendo, sino a los lamas corruptos: Los lamas de verdad, huirán de este tipo de consejos. Nos ignorarán, nos dirán lo primero que se les ocurra, aunque lo más probable es que, si nos contestan, nos den respuestas de puro sentido común.

Lo que no hará un lama auténtico, en ningún caso, será preguntarnos o indagar qué hacemos con nuestras vidas cuando no estamos meditando o de retiro. Y por supuesto, jamás nos aconsejarán que hagamos algo que esté en contra o nos aleje de nuestra familia, amigos o entorno social.

Lo que si suelen hacer los lamas corruptos es obtener información de nuestra vida privada por vías paralelas, poniendo “agentes” de su confianza para que le informen. Si un lama, de golpe, te pregunta sobre algo personal que no le hayas explicado tu mismo y que no tenga nada que ver con la práctica del Dharma; si lo relaciona con tu práctica y/o con tu relación con el centro, entonces empieza a pensar en salir corriendo: especialmente sensibles son el emparejarse con alguien que no es practicante o los gastos relacionados con vacaciones, compras de coches, casas, etc.

8) El karma-yoga. Es una práctica habitual en los centros budistas, que viene a ser lo mismo que el trabajo voluntario. En realidad el karma-yoga es un tipo de práctica espiritual que hace hincapié en el karma, que significa literalmente acción, en lugar de centrarse en la meditación o el estudio.

En realidad cualquier cosa que un practicante serio haga durante el día es un yoga, una práctica espiritual. De ahí que karma-yoga pueda ser cualquier cosa que se haga: fregar los platos, dormir, ir a por el pan, tomarse una cerveza con los colegas después del trabajo, etc.

En los centros dirigidos por lamas se practica el karma-yoga, el trabajo voluntario. Fijarnos en cómo se formaliza este tipo de práctica puede delatar a un centro de budista poco honesto.

En los centros honestos, normalmente cualquiera puede ayudar en lo que sea, solamente se requiere su voluntad de hacerlo. Por contra, en los centro dirigidos por lamas corruptos, para poder participar en el voluntariado es necesario un compromiso estable y formal.

Esto es contrario al Dharma Budista, porque de esta forma se impide que las personas puedan practicar este yoga de forma puntual y los practicantes de verdad jamás deben hace nada para impedir a nadie la práctica del Dharma.

Otra particularidad de algunos centros budistas corruptos que conozco, es que el karma-yoga se valora más que los otros yogas. Efectivamente, se instruye a los voluntarios en la doctrina de que el karma-yoga es más importante que el estudio de la filosofía, incluso más importante que la práctica de la meditación. El motivo que se suele aducir para esto, es que, gracias al trabajo voluntario (al karma-yoga), el centro puede permanecer abierto.

Si bien esto es cierto, el hecho de dedicar un tiempo a ayudar en las tareas del centro no tiene que ser impedimento para la práctica de la meditación o para el estudio y lo más normal es que los voluntarios que se han visto metidos en este tipo de práctica, se vean impedidos a participar en las actividades que se programan en los centros y se convierten, simplemente, en mano de obra gratuita, pero muy bien motivada.

9) Según el budismo, sin ninguna distinción, todos los seres que sienten sufren. Por eso sorprende que en algunos centros dirigidos por lamas corruptos se identifique a sus discípulos como si fueran héroes que luchan por el bien de todos los seres, mientras que “fuera” está Sámsara, un lugar corrupto donde no hay práctica espiritual y donde los discípulos se ensucian.

Esta argumentación es un abuso total del concepto budista del bodhissatva y simplemente pretende enganchar a los discípulos con problemas “fuera” para que dediquen más tiempo al karma-yoga.

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